El otoño llega con su encanto: días más cortos, temperaturas que invitan a abrigarse… y una extraña necesidad de platos calientes, cargados de queso, mantequilla o carbohidratos simples. ¿Te suena?

No estás solo/a. Es una respuesta fisiológica natural: con menos luz solar y más frío, nuestro cuerpo busca calor, confort y energía rápida. Pero eso no significa que tengas que rendirte a la pasta con nata o al bocadillo de chorizo cada noche.

En Tapelia, creemos que comer bien en otoño es posible sin renunciar al sabor ni a la comodidad. Aquí van algunas claves —y ejemplos concretos— para mantenerte con energía, digestión ligera y ánimo estable durante esta temporada.

1. Apuesta por los alimentos de temporada

(sí, también en platos listos para calentar)

El otoño es generoso: calabaza, boniato, kale, castañas, setas, granada o cítricos. Estos ingredientes no solo están en su mejor momento de sabor y precio, sino que aportan fibra, antioxidantes, vitamina C y carbohidratos complejos que liberan energía de forma sostenida.

2. Platos calientes ≠ platos pesados

Un plato puede ser reconfortante sin ser una losa digestiva. La clave está en el equilibrio:

  • Proteína magra (pollo, pavo, tofu, legumbres)
  • Verdura de temporada cocinada con cuidado
  • Grasas saludables (aguacate, aceite de oliva, frutos secos en moderación)

Evita los excesos de nata, queso fundido o frituras si tu objetivo es mantenerte con vitalidad.

3. No luches contra el antojo… redirígelo

¿Antojo de algo “cálido y cremoso”? En vez de una sopa precocinada llena de sal y grasas saturadas, prueba una crema de verduras casera (o una versión saludable ya preparada, como nuestra Crema de boniato con jengibre y cúrcuma).

¿Ganas de algo dulce? La granada, las manzanas al horno con canela o una porción pequeña de bizcocho de zanahoria integral pueden saciar sin provocar picos de azúcar.

4. Consejo Tapelia: planifica, no improvises

Cuando el frío aprieta, la última cosa que quieres es decidir “qué cenar” a las 8:30 p.m.
Tener menús equilibrados y listos para calentar —como los que diseñamos cada semana con nutricionistas— te ayuda a mantener tus hábitos sin sacrificar ni un minuto de tu tiempo libre.

En resumen

Comer bien en otoño no se trata de restricción, sino de elección consciente.
Puedes disfrutar del calor de un guiso, la dulzura del boniato o la intensidad de las setas… sin sentirte lento, hinchado o con culpa después.

Porque el bienestar en esta estación no está en renunciar al placer, sino en encontrar el equilibrio justo.

¿Listo/a para un otoño lleno de energía?
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